martes, 16 de marzo de 2010

Ruin Efigie



Que lo maten,
que puede valer la vida de un cobarde,
—¡que le corten la cabeza!—,
hubiese gritado la Reina Roja.
Y es que la existencia
vale mucho,
para desparramarla en un ser maldito.
Incapaz de volar,
de abrir los ojos,
de vivir;
Insolente, triste y aletargado,
que no ve
sentimientos en los lienzos,
colores en las canciones,
sabores en los versos.

Tantos mudos,
y con boca para no hablar
tantos ciegos,
y con ojos para no ver
tantos cojos,
y con piernas para no caminar.

Corre, mira, grita,
pero ya no estés allí sollozando,
gimiendo,
como suplicando compasión.

Crisálida sempiterna,
negándote las alas naturales,
obstruyéndote el camino
ni en el precipicio
aprendiste a volar.

No me mires,
de esa manera juzgándome,
ruin efigie.

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